Guía completa

Primavera: la revisión que nadie hace y todos agradecen

El mejor momento para mirar el aire del coche es cuando aún no lo necesitas. En primavera se puede medir el circuito con calma, detectar una pequeña fuga y repararla antes de que llegue el calor. Es también buen momento para cambiar el filtro de habitáculo, que acumula polen y polvo y es responsable de muchos olores.

Verano: cuando el calor pone a prueba todo el circuito

Los veranos en Móstoles son muy calurosos, y un coche aparcado al sol en la calle o en el aparcamiento de un polígono alcanza temperaturas interiores muy altas. Ahí se ve si el sistema está sano. Lo que más nos encontramos en esta época:

  • Falta de gas por fuga lenta. El circuito no debería perder gas de forma apreciable. Si enfría menos cada año, hay un poro en algún racor, en el condensador o en una tubería.
  • Condensador obstruido. Va delante del radiador y recoge insectos, hojas y suciedad. Si no disipa, el frío cae, sobre todo parado.
  • Electroventilador que no entra. En un atasco de hora punta de vuelta de Madrid, sin aire de marcha que refrigere el condensador, el ventilador lo es todo.
  • Compresor cansado. Hace ruido al conectar o no llega a la presión necesaria. Es la reparación más seria y por eso no la proponemos sin medir antes.

Otoño: olores y humedad

Con las primeras lluvias aparece el olor a cerrado al encender la ventilación. Es humedad en el evaporador, que se queda mojado tras usar el aire y favorece moho y bacterias. Se trata limpiando el evaporador y sustituyendo el filtro. Un truco útil: apagar el aire un par de minutos antes de llegar a destino, dejando la ventilación encendida, para que se seque.

Invierno: también se usa

Con las heladas de invierno, los cristales se empañan por dentro en cuanto subes al coche. El aire acondicionado seca el aire y desempaña mucho antes que la calefacción sola. Si en invierno notas que el vaho no se va, puede que el compresor no esté actuando, y eso conviene saberlo antes de julio.

Señales que conviene no ignorar

Hay síntomas que indican que el problema va más allá del gas: un ruido metálico al pulsar el botón del aire, un olor dulzón dentro del coche o agua en la alfombrilla del acompañante. El primero apunta al compresor; el segundo puede ser otra cosa distinta, como una fuga del radiador de calefacción; el tercero, un desagüe del evaporador obstruido. Si notas cualquiera de ellos, cuéntanoslo al pedir cita.

Cómo lo hacemos

No recargamos a ciegas. Primero recuperamos el gas que queda y medimos la cantidad; luego hacemos vacío para comprobar la estanqueidad y, si hay fuga, la buscamos con trazador. Solo con el circuito estanco cargamos la cantidad que indica el fabricante para tu modelo. El coste depende del modelo, del tipo de gas y de lo que aparezca; pide presupuesto sin compromiso en contacto.