Guía completa

Rayones de aparcamiento, un retrovisor que se lleva una esquina o un paragolpes que se encuentra con una columna del garaje. La mayoría de trabajos de carrocería que llegan al taller son pequeños, pero hacerlos bien requiere el mismo cuidado que uno grande.

Paso a paso de una reparación de carrocería

1. Valoración. Lo primero es ver el daño con buena luz y mirar también lo que hay detrás. Un golpe en el paragolpes delantero puede haber doblado un soporte, desplazado un faro o movido un sensor de aparcamiento. Si no se revisa, aparece después en forma de pieza que no encaja o de aviso en el cuadro.

2. ¿Reparar o sustituir? Una puerta con una abolladura moderada se endereza; una con la chapa estirada o con pliegues profundos puede compensar cambiarla. En plásticos pasa lo mismo: muchos paragolpes se reparan con soldadura de plástico y refuerzos, pero si hay soportes rotos o anclajes de sensores dañados, la sustitución es más fiable.

3. Preparación. Lijado, masilla en capas finas y aparejo. Es la parte que menos se ve y la que más se nota si se hace con prisa: una masilla gruesa acaba marcándose con el tiempo.

4. Color. Partimos del código de pintura del coche, pero no nos quedamos ahí. Un coche con años al sol ya no tiene el tono exacto de fábrica, así que ajustamos el color sobre la pieza real y, cuando hace falta, lo difuminamos en las piezas de al lado para que no se note el corte.

5. Barniz y acabado. Barnizado, secado, pulido de la zona y montaje de todo lo desmontado: molduras, pilotos, sensores. Comprobamos que funcionan antes de entregar el coche.

El sol de Móstoles y la pintura

Los veranos muy calurosos castigan la pintura, sobre todo en coches que duermen en la calle. El capó, el techo y el portón son las zonas que más sufren: el barniz se vuelve mate, se cuartea y al final se pela. Cuando llega a ese punto no basta con pulir; hay que lijar, volver a barnizar y, a veces, pintar la pieza. Si notas que el brillo empieza a perderse, actuar pronto evita trabajos más grandes.

Las heladas de invierno tienen otro efecto: si un arañazo ha dejado la chapa al aire, la humedad y los cambios de temperatura aceleran el óxido. Un desconchón pequeño es más fácil de tratar en otoño que en primavera.

Arañazos pequeños: cuándo basta con pulir

No todos los arañazos necesitan pintura. Si el roce solo ha marcado el barniz y no se nota al pasar la uña, muchas veces se elimina con un pulido. Si la uña se engancha o se ve el color de la imprimación, ya hay que reparar con pintura. Te lo decimos al ver el coche, sin proponer más trabajo del necesario.

Seguro y movilidad

Consulta con el taller la disponibilidad para reparar tu vehículo a través de tu seguro de coche. Coche de sustitución si la reparación pasa de un día, según disponibilidad; si prefieres no usarlo, el Metro línea 12 y el Cercanías C-5 dan servicio a Móstoles.

El coste depende del modelo, del daño y de la pintura; pide presupuesto sin compromiso en contacto.