Guía completa

Frenar en Móstoles

Un coche que hace a diario los trayectos de la ciudad y las retenciones de la A-5 frena cientos de veces por semana, casi siempre de forma suave y a poca velocidad. Ese tipo de uso gasta las pastillas de una manera particular: se consumen sin llegar a la temperatura que las mantiene limpias, aparece una capa brillante llamada cristalización, frenan peor y acaban marcando el disco.

En cambio, un coche que hace muchos kilómetros por carretera puede llevar las mismas pastillas mucho más tiempo. Por eso no tiene sentido cambiar frenos solo por kilómetros. Hay que medirlos.

Medir, no suponer

Desmontamos las ruedas y medimos con galga el material que queda en cada pastilla, la interior y la exterior, porque no siempre se gastan igual. Medimos el disco y lo comparamos con el grosor mínimo que el fabricante graba en él. Si hay vibración al frenar, comprobamos su alabeo.

Después revisamos lo que hace que todo funcione:

  • Guías de pinza. Si están secas, la pastilla roza continuamente y se gasta antes por un lado.
  • Émbolos. Si se agarrotan, el coche tira hacia un lado.
  • Latiguillos. La goma se agrieta con los años.
  • Líquido. Medimos su contenido de agua. Con humedad, el pedal se alarga y el líquido hierve antes.

Con todo eso te mandamos fotos y medidas y decides qué hacer.

Freno de mano eléctrico

Muchos coches actuales llevan freno de mano eléctrico en el eje trasero. Para cambiar las pastillas traseras hay que poner el sistema en modo servicio con el equipo de diagnosis; forzarlo a mano puede romper el motor de la pinza. Lo hacemos siempre con el procedimiento del fabricante.

Los primeros kilómetros

Unas pastillas nuevas necesitan asentarse. Durante los primeros días conviene frenar con suavidad y progresivamente, evitando frenadas bruscas si no son necesarias. Después, el tacto se estabiliza.

Furgonetas cargadas

Las furgonetas de trabajo que se mueven entre los polígonos de Las Nieves, Prado Regordoño o Arroyomolinos frenan con mucho peso y a menudo. En ellas los frenos traseros cobran importancia y el líquido de frenos trabaja más caliente. Conviene revisarlos con más frecuencia que en un turismo.

Para la ITV

Un desequilibrio de frenada entre las ruedas de un mismo eje es motivo de defecto en la inspección. Se nota poco al conducir, pero el frenómetro lo detecta. Si tienes la ITV cerca, merece la pena revisar los frenos antes.

Verano, heladas y frenos

En los meses de calor, después de un rato de retención con el sol pegando, los frenos trabajan más calientes de lo que parece; un líquido envejecido lo nota. En invierno, tras una noche de helada o de lluvia, es normal que los discos amanezcan con una capa de óxido que chirría en las primeras frenadas y desaparece enseguida. Si el ruido sigue después de unos minutos, ya no es óxido superficial y conviene revisarlo.

¿Chirrían, vibran o el pedal ha cambiado? Pide cita o presupuesto sin compromiso.