Guía completa
Lo único que toca el suelo
Todo lo que hace el coche, frenar, girar, acelerar, pasa por cuatro superficies del tamaño de una mano. Por eso los neumáticos merecen algo más de atención de la que suelen recibir. En el taller vemos de todo: neumáticos con dibujo de sobra pero agrietados, otros gastados solo por dentro y algunos con presiones muy por debajo de lo recomendado.
Antes de elegir
No hay un neumático mejor para todos. Te preguntamos:
- ¿Cuántos kilómetros haces al año? Si haces muchos por la A-5 o la M-50, compensa una cubierta duradera y eficiente.
- ¿Sales a la sierra en invierno? Para quien sube a menudo hacia Navacerrada o zonas con nieve, un neumático de todo tiempo o de invierno tiene sentido.
- ¿Llevas carga? Una furgoneta de reparto necesita el índice de carga adecuado, no el más barato.
- ¿Qué tipo de conducción? Ciudad, autovía o mixto.
Con eso te proponemos dos o tres opciones dentro de la medida homologada de tu coche.
Montaje con cuidado
Al montar cambiamos la válvula, equilibramos cada rueda y apretamos los tornillos en cruz con llave dinamométrica. Si el coche lleva sensores de presión, comprobamos que se comunican y, si el modelo lo necesita, hacemos el procedimiento de aprendizaje.
La alineación, solo si hace falta
Antes de cambiar las ruedas viejas, miramos cómo se han gastado. Si es uniforme y el coche va recto, no hace falta alinear. Si un borde está más gastado, revisamos rótulas y silentblocks y alineamos. Montar neumáticos nuevos en un coche desalineado es tirar el dinero.
Envejecimiento: el enemigo invisible
La goma envejece con el sol y el tiempo. Los coches que duermen en la calle o en aparcamientos al aire libre sufren más en verano. En el flanco de cada neumático hay un código con la semana y el año de fabricación; lo revisamos siempre. Un neumático viejo con dibujo puede agarrar menos que uno nuevo.
Presión: hazlo tú
Revisar la presión una vez al mes, con las ruedas frías, alarga la vida de los neumáticos y reduce el consumo. Cuando cargues el coche para un viaje, ajusta a la presión de carga que indica la etiqueta del marco de la puerta o la tapa del depósito.
Heladas y mañanas frías
Con las heladas del invierno, la presión baja y la goma pierde agarre hasta que se calienta. Si a primera hora se enciende el testigo de presión y luego se apaga, revísala en frío: probablemente falte algo de aire.
Pinchazos
Un pinchazo en la banda de rodadura, lejos del flanco, muchas veces se puede reparar desde dentro con una mecha y un parche. Si está en el hombro o en el lateral, o si se ha circulado sin aire y la goma está dañada, no es reparable con garantías. Te lo decimos tras desmontar la rueda.
¿Te tocan ruedas nuevas? Mándanos la medida que pone en el flanco y te pasamos presupuesto sin compromiso.