Guía completa

Muchas veces el aviso aparece de la forma más tonta: un día de lluvia, saliendo de una rotonda del barrio, el coche corta gas sin que hayas notado ningún derrape. Otras, se enciende el testigo y ya no se apaga. En ambos casos, el sistema de control de tracción está recibiendo una información que no le cuadra.

Cómo decide el coche que patinas

El control de tracción compara la velocidad de las cuatro ruedas. Si una gira bastante más deprisa que las demás, entiende que está patinando y la frena o reduce potencia. El control de estabilidad añade el giro del volante y un sensor que mide si el coche rota sobre sí mismo. Todo ello depende de sensores pequeños, situados en zonas expuestas al agua, la sal de las heladas y los golpes.

Por eso, en la mayoría de averías, el problema no está en el cerebro del sistema, sino en uno de sus ojos.

Tres causas que vemos a menudo

Un sensor de rueda que se corta. El cable pasa cerca de la suspensión y con los años se pela o el conector se oxida. En invierno, con la sal que se echa en las carreteras de la zona cuando hay heladas, la corrosión avanza más rápido. La señal se pierde a ratos y el sistema se desconecta.

El anillo de lectura. Está integrado en el rodamiento o en el palier. Si se agrieta o se llena de suciedad metálica, la lectura sale irregular. Es típico después de cambiar un rodamiento con una pieza que no lleva el anillo correcto.

El ángulo de volante sin calibrar. Tras una alineación o un cambio de cremallera, si nadie calibra este sensor, el ESP cree que vas girando cuando vas recto. El síntoma es que actúa en rectas o en curvas suaves.

Lo que hacemos en el taller

Primero leemos el módulo de frenos, que es donde se guardan estos fallos. Luego salimos a probar el coche con el equipo conectado y vemos en tiempo real las cuatro velocidades. La rueda que se queda a cero un instante o que va siempre desfasada nos dice dónde mirar.

En el elevador revisamos el sensor y su conector, medimos la resistencia o la señal según el tipo, y seguimos el cable hasta el chasis. Si el fallo es del anillo, lo comprobamos girando la rueda a mano con el equipo leyendo.

Cuando la avería está corregida, calibramos lo que el fabricante pida, borramos memorias y repetimos la prueba con curvas y alguna frenada firme.

Un apunte para furgonetas de trabajo

En las furgonetas de reparto que se mueven entre los polígonos de Las Nieves o Prado Regordoño vemos más fallos de sensores: muchos bordillos, muchas maniobras y mucha carga. Un sensor que falla en una furgoneta cargada deja sin ayuda al conductor justo cuando más falta hace, así que no conviene dejarlo para otro día.

Antes de venir

Haz una foto del cuadro con el testigo encendido y apunta si coincide con lluvia, con frío o tras un bache. Con eso y el modelo te podemos orientar por WhatsApp. Pide presupuesto sin compromiso.