Guía completa

Pequeña pieza, mucho trabajo

La correa auxiliar, también llamada de accesorios o Poly-V por sus nervios longitudinales, arrastra el alternador que carga la batería, el compresor del aire acondicionado y, según el motor, la bomba de agua o la de dirección. Es una pieza barata comparada con las que mueve, y por eso compensa vigilarla.

Dos estaciones que la castigan

En Móstoles el año se reparte entre dos extremos. En verano, el aire acondicionado no para y el compresor tira de la correa durante horas en los atascos hacia Madrid. En invierno, las heladas endurecen la goma y aparece el famoso chirrido de primera hora, que se va cuando el motor coge temperatura. Ninguna de las dos cosas rompe una correa sana, pero acelera el final de una vieja.

Qué miramos

  • Grietas. Pequeñas fisuras transversales entre los nervios son la primera señal de envejecimiento. Si son muchas o profundas, toca cambiar.
  • Brillo. Una cara de contacto brillante indica que patina y se ha cristalizado.
  • Bordes. Si están deshilachados, la correa corre desalineada por alguna polea.
  • Tensor. La mayoría son automáticos. Con el motor en marcha, el brazo debe moverse poco. Si baila, el muelle está flojo.
  • Poleas. Las giramos a mano buscando juego o ruido de rodamiento.
  • Fugas. Aceite o refrigerante sobre la correa la destrozan en poco tiempo. Si hay fuga, se arregla a la vez.

Cambiar solo la correa o también el tensor

Si el tensor y las poleas están bien, se cambia la correa y en una hora larga está hecho. Si el tensor está cansado, montarle una correa nueva es arriesgarse a que vuelva a patinar o a que se salga. En ese caso te proponemos cambiar el conjunto y te enseñamos por qué. Decides tú.

Furgonetas y coches de mucho ralentí

Las furgonetas que pasan el día entre los polígonos de Las Nieves, Los Rosales o Prado Regordoño hacen mucho arranque y parada, con el alternador trabajando para luces, neveras o equipos. En ellas la correa y el tensor se gastan antes que en un turismo de uso mixto. Si tienes una furgoneta de trabajo, conviene mirarla en cada cambio de aceite.

Cuándo no esperar

Si se enciende el testigo de batería con el coche en marcha, o el de temperatura sube de golpe, para en un lugar seguro. Una correa rota puede dejarte sin carga y, en algunos motores, sin refrigeración.

Después del cambio

Una correa nueva puede hacer un ligero ruido los primeros arranques mientras asienta en las poleas. Si a los pocos días sigue chirriando, vuelve: probablemente haya una polea desalineada o un tensor que no trabaja bien, y se corrige antes de que estropee la correa nueva.

Para lo demás, una foto del motor con la correa a la vista ya nos dice bastante. Escríbenos o pide cita.