Guía completa
La escena es conocida: vas por la A-5 o la M-50, el coche va bien hasta que, a cierta velocidad, el volante empieza a temblar. Si aceleras un poco más, parece que se calma. Ese comportamiento es casi una firma: una rueda desequilibrada.
Por qué se desequilibra una rueda
Ni el neumático ni la llanta tienen un peso perfectamente repartido. Al montar la rueda, la máquina detecta los puntos más ligeros y se colocan pequeños contrapesos para compensarlos. Con el tiempo, ese equilibrio se pierde:
- Un contrapeso se suelta con un bache o con el lavado a presión.
- El neumático se gasta de forma irregular.
- Una llanta se dobla ligeramente tras un golpe contra el bordillo.
- El neumático se deforma por un impacto o por haber estado mucho tiempo parado.
Cómo lo hacemos
Desmontamos las ruedas y las revisamos antes de ponerlas en la máquina. No tiene sentido equilibrar una llanta doblada o un neumático con un bulto en el flanco. Si encontramos algo así, te lo enseñamos.
Después, cada rueda gira en la equilibradora, que indica dónde y cuánto peso falta. Colocamos los contrapesos, repetimos la medición y no damos la rueda por buena hasta que marca cero o un valor despreciable. Al montarlas, apretamos los tornillos con llave dinamométrica en cruz.
Volante o asiento
Una pista útil para ti: si la vibración se nota en el volante, el problema suele estar en las ruedas delanteras. Si se nota en el asiento o en el suelo, en las traseras. Cuéntanoslo cuando pidas cita.
Lo que no es equilibrado
No todas las vibraciones vienen de las ruedas. Si vibra al frenar, mira los discos. Si vibra al acelerar fuerte y no al ir a velocidad constante, puede ser un palier o una junta homocinética. Si el coche se va hacia un lado, es alineación. Por eso, si tras equilibrar la vibración sigue, seguimos buscando.
Calles, bordillos y llantas grandes
Los coches con llantas grandes y neumáticos de perfil bajo, cada vez más habituales en los SUV familiares, sufren más con los bordillos y los baches. Una llanta así se dobla con más facilidad y un neumático de perfil bajo absorbe menos. Si tu coche es de estos y aparcas a menudo junto al bordillo, revisa el equilibrado con más frecuencia.
Aprovecha para rotar
En coches de tracción delantera, las ruedas de delante se gastan antes. Si el fabricante lo permite, intercambiarlas con las traseras a mitad de vida iguala el desgaste. Es buen momento para hacerlo al equilibrar.
Neumáticos que han estado parados
Un coche que pasa semanas sin moverse, algo habitual en el segundo coche de casa, puede desarrollar un aplanamiento temporal en la zona de apoyo del neumático. Suele desaparecer tras unos kilómetros, pero si la vibración persiste, conviene revisar el equilibrado y la presión.
¿Te vibra el volante en la autovía? Pide cita y lo comprobamos.