Guía completa

Un líquido que se estropea sin moverse

El líquido de frenos tiene una propiedad que lo hace útil y, a la vez, delicado: es higroscópico, es decir, absorbe humedad. Lo hace a través de las gomas y del tapón del depósito, poco a poco, aunque el coche no salga del garaje. Con el agua, su punto de ebullición baja.

En el día a día no se nota. El problema aparece en una situación exigente: una frenada fuerte y prolongada, un descenso largo con el coche cargado o varias frenadas seguidas a la salida de la autovía. El líquido se calienta, el agua forma burbujas de vapor y el pedal se hunde más de lo normal. Es lo último que quieres que ocurra.

Medimos antes de cambiar

No cambiamos el líquido por sistema. Con un comprobador medimos su contenido de agua directamente en el depósito. Si está bien, te lo decimos y no se toca. Si está fuera de rango o se ha pasado el plazo del fabricante, te proponemos renovarlo.

Cómo se hace bien

Cambiar el líquido no es solo llenar el depósito. Hay que sacar el viejo de todo el circuito, rueda por rueda, empezando por la más alejada de la bomba, hasta que por cada purgador sale líquido limpio y sin burbujas. En coches con ABS y control de estabilidad, algunos fabricantes piden activar el grupo hidráulico con la diagnosis para renovar también el líquido que queda dentro. Lo hacemos cuando el coche lo requiere.

Usamos el tipo de líquido que indica el fabricante; no todos son compatibles entre sí.

El embrague también

En muchos coches, el embrague hidráulico comparte depósito con los frenos. Si el pedal del embrague se ha vuelto irregular, el líquido viejo puede tener parte de la culpa. Al cambiar el de frenos, purgamos también el circuito del embrague si comparten.

Coches de poco uso

En Móstoles hay muchos segundos coches que salen poco: el que se queda en el garaje entre semana o el que se usa solo para ir a la compra. Son los que más fácilmente se olvidan del líquido de frenos, porque se piensa en kilómetros. Pero aquí cuenta el tiempo. Si no recuerdas cuándo se cambió, lo prudente es medirlo.

Aprovechar la visita

Con las ruedas fuera para purgar, echamos un vistazo a pastillas, discos y latiguillos y te decimos cómo están. Si algo necesita atención, te lo contamos con foto y presupuesto.

Verano y retenciones

Las temperaturas del verano madrileño y los atascos con frenadas continuas hacen que el sistema de frenos trabaje caliente. Un líquido con humedad acumulada tiene menos margen en esas condiciones. Si vas a hacer un viaje largo en verano con el coche cargado, sobre todo por carreteras de montaña, es buen momento para medirlo antes de salir. La medición es rápida y te deja tranquilo para el viaje.

Pide cita y lo medimos en unos minutos.