Aparcar en línea en las calles del centro de Móstoles, con la acera alta y el coche de detrás pegado, tiene un precio que se paga en llantas. El sonido del aluminio contra el bordillo lo conoce todo el mundo. Lo que no todo el mundo sabe es si ese golpe se ha quedado en un arañazo o ha dejado algo peor.
Rozada no es lo mismo que doblada
Rozada es cuando el borde exterior de la llanta tiene rayas, pintura levantada o incluso alguna muesca. Es un daño de aspecto. El coche rueda igual y no hay ningún riesgo añadido.
Doblada es cuando el aro ha perdido la forma redonda, casi siempre por la pestaña interior, que no se ve con la rueda montada. Aquí sí hay problema, porque la rueda deja de girar centrada y el neumático puede no asentar bien.
Un roce contra un bordillo al aparcar despacio casi siempre se queda en lo primero. Los golpes que doblan son los de velocidad: meter la rueda en un bache grande en la M-506 de noche, subirse a una isleta en una rotonda o pisar un resalto mal señalizado a 50.
Síntomas de una llanta doblada
- Vibración en el volante a partir de 80-100 km/h que no desaparece tras equilibrar. Si la llanta dañada es trasera, la vibración se nota más en el asiento.
- Pérdida lenta de presión en una sola rueda. Tienes que meter aire cada dos semanas y el neumático no tiene ningún clavo.
- Desgaste raro en ese neumático, con zonas más gastadas repartidas por la banda.
- El equilibrador pide mucho plomo o no consigue dejar la rueda a cero. Eso lo vemos nosotros, pero es la pista definitiva.
Si solo tienes arañazos y ninguno de estos síntomas, puedes estar tranquilo en lo mecánico.
Lo que se puede reparar
Rayas y muescas del borde. Se lija, se rellena si hace falta y se pinta o se diamanta según el acabado original. Es estético y lo decides tú. En una llanta pintada queda prácticamente como nueva; en las diamantadas de dos tonos es más trabajo y el resultado depende del estado.
Aro ligeramente doblado. Una llanta de aluminio con un doblez leve en la pestaña se puede enderezar en máquina, con calor controlado y comprobando el centrado al final. Es una reparación muy habitual y, bien hecha, deja la rueda rodando recta.
Lo que no se repara (y no deberías dejar que te reparen)
- Grietas en el aro o en los radios, aunque sean de pocos milímetros. Una llanta de aluminio agrietada puede romper con la siguiente carga fuerte. Soldar grietas en llantas de coche es algo que no hacemos y que no recomendamos a nadie.
- Dobleces grandes o en varios puntos, donde para enderezar habría que forzar tanto el material que pierde resistencia.
- Daños cerca del buje o de los taladros de los tornillos.
- Llantas que ya se han enderezado antes en el mismo punto.
En esos casos lo sensato es cambiar la llanta. Muchas veces sale mejor de lo que parece buscando una usada en buen estado del mismo modelo, que revisamos antes de montar.
¿Y las de chapa?
Las llantas de acero de los coches de gama básica o de las ruedas de invierno aguantan mejor los golpes: se deforman antes de romper. Si están dobladas, en general no compensa repararlas, porque una nueva cuesta poco. Si solo están feas, se pueden pintar o poner tapacubos, que para eso están.
El orden correcto después de un golpe fuerte
- Revisa la presión de esa rueda los días siguientes.
- Si notas vibración, no la achaques al equilibrado sin más. Pide que miren la llanta desmontada.
- Tras un golpe seco contra una isleta, revisa también la dirección: un brazo de suspensión o una bieleta tocados dan síntomas parecidos a una llanta doblada. Si el volante ha quedado torcido yendo recto, casi seguro hay algo más que la llanta.
- Con la reparación hecha, equilibrado y, si ha habido golpe en dirección, alineación.
Todo eso lo hacemos en el mismo sitio. Puedes ver cómo trabajamos en reparación de llantas, y el montaje, equilibrado y alineado en neumáticos y equilibrado de ruedas.
Qué conviene saber al dejarla
Una reparación estética o un enderezado no se hace en una hora: la llanta se desmonta, se trabaja, se deja curar la pintura si la hay y se vuelve a montar y equilibrar. Si solo tienes ese coche, pregunta antes por los plazos y organízate. Y guarda las fotos del daño antes de la reparación: si el golpe fue por un bache o un desperfecto de la vía y quieres reclamar al titular de la carretera, te harán falta junto con la factura.
Un último apunte sobre el neumático
Un golpe capaz de doblar una llanta también puede dañar el neumático por dentro: un chichón en el flanco significa que se han roto las lonas y hay que cambiarlo ese mismo día, aunque tenga el dibujo nuevo. No hay reparación posible para eso. Si ves un bulto en el lateral, no hagas kilómetros con él, y menos por autovía.