Guía completa
La parte eléctrica a lo largo del año
El clima de Móstoles tiene dos extremos y los dos castigan la electricidad del coche, cada uno a su manera. Organizarlo por estaciones ayuda a entender por qué ciertas averías aparecen siempre en las mismas fechas.
Invierno: arranques difíciles y baterías al límite
Con las heladas, una batería que ya estaba cansada pierde capacidad y el motor de arranque necesita más corriente. Si a eso se le suma un consumo en reposo que antes pasaba desapercibido, por ejemplo un módulo que no termina de dormirse o un accesorio mal instalado, una mañana el coche no arranca. Mucha gente cambia la batería y a las pocas semanas vuelve a pasar. Por eso medimos el consumo con el coche cerrado antes de dar nada por hecho.
También es la época de los elevalunas que se quedan a medio camino. El frío endurece la goma del fuelle que pasa los cables de la carrocería a la puerta, y los hilos que llevan años doblándose acaban partiéndose.
Primavera: lluvias y conectores
Con las lluvias aparecen las filtraciones. Una junta de parabrisas o de techo que deja pasar agua puede mojar conectores y módulos. Los fallos de primavera suelen ser intermitentes: un día falla el cierre, otro día se enciende sola la luz interior.
Verano: calor y caídas de tensión
Los veranos muy calurosos hacen trabajar al alternador y a la batería a la vez, con el aire acondicionado y el ventilador a tope en los atascos. Las conexiones con algo de óxido se calientan, la resistencia sube y aparecen luces que parpadean o una climatización que se corta. El calor también acelera el desgaste interno de las baterías, que luego se nota en invierno.
Otoño: el momento de revisar
Antes de que llegue el frío es buen momento para comprobar batería, carga y conexiones. Una revisión eléctrica a tiempo evita la mañana de enero sin arranque.
Cómo localizamos una fuga de batería
Cargamos la batería, cerramos el coche y esperamos a que todos los módulos entren en reposo, algo que en algunos modelos lleva bastante tiempo. Entonces medimos la corriente que sigue saliendo. Si es mayor de lo que corresponde, vamos retirando fusibles uno a uno hasta que el consumo cae. Ese circuito nos lleva al culpable: un módulo, un relé pegado, una luz de guantera que no se apaga o un accesorio añadido.
Uso diario y trayectos cortos
Muchos coches de la zona hacen recorridos cortos dentro del municipio o se quedan atrapados en la hora punta hacia Madrid. En esos usos la batería rara vez llega a cargarse del todo. Si es tu caso, conviene revisarla más a menudo y, cuando se cambie, montar la que corresponde al coche, sobre todo si lleva sistema de parada y arranque automático.
Un apunte sobre accesorios: cámaras de salpicadero conectadas de forma permanente, alarmas añadidas o equipos de sonido instalados sin relé son una causa habitual de descargas. Si tu coche lleva algo así, dínoslo al traerlo, porque nos ahorra tiempo de búsqueda.
Si quieres profundizar en la batería o en el alternador, tienes las fichas de batería y alternador. Para pedir cita, escríbenos desde contacto.