Guía completa
Qué hace la ventilación del cárter
Durante la combustión, una pequeña parte de los gases se escapa entre los pistones y los cilindros y llega al cárter, donde está el aceite. Es normal y pasa en todos los motores. Esos gases tienen que salir de algún sitio, porque si se acumulan suben la presión interna y empujan el aceite hacia los retenes y las juntas.
La válvula PCV se encarga de sacarlos de forma controlada y devolverlos a la admisión para quemarlos. Muchas llevan un separador que retiene las gotas de aceite y las devuelve al cárter. Cuando todo funciona, el motor mantiene un ligero vacío interior y el aceite se queda donde debe.
Las tres formas en que falla
Membrana rota. Es la avería más típica. La membrana de goma pierde elasticidad con el calor y se raja. Entonces entra aire sin control, el motor silba al ralentí y la centralita ve una mezcla pobre que no sabe explicar.
Válvula atascada abierta. Aspira demasiado del cárter, y con los gases se lleva aceite hacia la admisión. El nivel baja entre cambios sin una sola mancha en el suelo.
Válvula o tubos obstruidos. Los gases no salen, la presión dentro del motor sube y aparecen fugas por retenes que antes estaban secos. En motores que hacen trayectos cortos, el lodo y la condensación pueden tapar los tubos.
El invierno y los trayectos cortos
En Móstoles las heladas de invierno se combinan con muchos desplazamientos cortos: llevar a los niños al colegio, ir al trabajo dentro del municipio o al Hospital Universitario de Móstoles y volver. El motor apenas llega a coger temperatura y la humedad de la combustión se condensa en el interior. Esa agua se mezcla con el aceite y forma una emulsión clara en el tapón de llenado y en los tubos de ventilación.
Si la ventilación funciona bien, esa humedad se evacua en cuanto el motor se calienta del todo. Si la PCV está dañada o sus tubos están medio tapados, la emulsión se acumula y puede llegar a congelarse en los tubos en las noches más frías, bloqueando la salida de gases. Por eso en invierno vemos más casos de fugas repentinas y de tapones de aceite manchados.
Cómo lo comprobamos
Medimos la presión dentro del cárter con el motor en marcha y la comparamos con lo esperable. Escuchamos si hay silbidos, revisamos la membrana, los tubos y las conexiones, y miramos si el aceite está llegando a la admisión. A veces basta con tapar momentáneamente una conexión para ver cómo cambia el ralentí.
Tras la reparación, te pedimos que controles el nivel de aceite durante un tiempo. Si el consumo se normaliza, el caso está cerrado. Si sigue alto, toca buscar otras causas, como los segmentos o el turbo, y te explicamos qué pruebas proponemos. Si además ves aceite en el suelo, mira la ficha de pérdida de aceite.
Un consejo mientras tanto: revisa el nivel con la varilla cada pocas semanas, con el motor frío y el coche en llano, y apunta cuánto rellenas. Ese dato nos ayuda a saber si el consumo era normal o no.
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