Guía completa

Qué hace y por qué falla

La válvula EGR devuelve una parte de los gases de escape a la admisión para bajar la temperatura de combustión y reducir los óxidos de nitrógeno. La idea es buena, pero esos gases llevan hollín, y cuando se mezclan con los vapores de aceite del cárter forman una costra que se pega en la válvula y en el colector. Con el tiempo, la válvula se queda pegada abierta, cerrada o a medias.

El perfil de coche que más vemos

Un diésel familiar o una furgoneta que hace cada mañana el trayecto hacia Madrid por la A-5, con media hora de retención, y por la tarde el mismo camino de vuelta. Entre semana, recados cortos por la ciudad. Es el escenario perfecto para que la EGR trabaje mucho a baja carga y el hollín no se queme nunca. Los síntomas llegan poco a poco: algo de humo al acelerar, tirones a bajas vueltas, un día el testigo de motor y el coche sin fuerza.

Diagnóstico antes de desmontar

Cambiar una EGR sin comprobarla es una apuesta. Con la diagnosis vemos la posición que pide la centralita y la que la válvula dice tener. Si no coinciden, algo falla. Después la accionamos con el equipo: si responde lenta o se queda a medio camino, apunta a suciedad; si no se mueve o el sensor da valores absurdos, a avería eléctrica.

También miramos el caudal de aire con la válvula cerrada. Si con ella supuestamente cerrada sigue faltando aire, hay fuga de gases.

Limpiar o sustituir

SituaciónLo que hacemos
Hollín, válvula mecánicamente sanaDesmontaje y limpieza a fondo
Motor eléctrico o sensor averiadoSustitución y adaptación
Enfriador de EGR obstruidoLimpieza o cambio del enfriador
Colector muy cargadoLimpieza del colector a la vez

Tras cualquier intervención borramos las adaptaciones si el fabricante lo pide y hacemos una prueba en carretera.

Lo que no hacemos

No anulamos la EGR, ni por software ni tapándola. Es ilegal, deja el coche fuera de homologación y puede dar problemas en la ITV y con el seguro. Si nos lo piden, explicamos por qué no.

Para que dure más

Hacer de vez en cuando un trayecto largo a ritmo sostenido ayuda a limpiar el sistema. Mantener el aceite al día, con la norma que pide el fabricante, reduce los vapores que acaban en la admisión. Y si el coche lleva filtro de partículas, revisar ambos a la vez tiene sentido, porque se influyen mutuamente.

Señales de que vuelve a ensuciarse

Si después de una limpieza notas al cabo de un tiempo los mismos tirones, conviene mirar por qué entra tanto hollín: un inyector que gotea, un turbo que pasa aceite o un respiradero del cárter saturado hacen que la EGR se ensucie mucho más rápido. Limpiar sin corregir la causa solo compra tiempo.

¿Tu diésel tira peor en el atasco que antes? Pide cita para la diagnosis.