Guía completa
Qué mide y por qué se nota tanto
El motor necesita una proporción muy concreta de aire y combustible para quemar bien. La sonda lambda, colocada en el escape, mide cuánto oxígeno queda en los gases y se lo comunica a la centralita, que corrige la inyección cientos de veces por minuto. Si la sonda lee bien, el motor gasta lo justo y el catalizador trabaja en las condiciones para las que fue diseñado.
Casi todos los coches llevan al menos dos: una antes del catalizador, que gobierna la mezcla, y otra después, que vigila si el catalizador está haciendo su trabajo. Motores más grandes pueden llevar más. Saber cuál es la que falla es el primer paso para no cambiar la que no toca.
Dos opciones cuando aparece el código
Cuando un cliente llega con un código de sonda, hay dos caminos. Conviene conocerlos.
Opción rápida: cambiar la sonda que indica el código. Funciona cuando la sonda está realmente agotada, algo habitual en coches con muchos kilómetros. El problema es que, si la causa está en otro sitio, la sonda nueva vuelve a dar el mismo error al poco tiempo y el dinero se ha ido.
Opción completa: comprobar antes qué está viendo la sonda. Con el motor caliente, observamos su señal. Una sonda sana oscila con rapidez; una cansada responde lenta y con poca amplitud. Al mismo tiempo miramos las correcciones de mezcla. Si la centralita está añadiendo mucho combustible para compensar, buscamos tomas de aire en la admisión, fugas en el colector de escape antes de la sonda o un inyector que gotea. Si encontramos algo de eso, se arregla primero y luego se valora la sonda.
En el taller trabajamos siempre de la segunda forma, aunque lleve algo más de tiempo.
Lo que acorta la vida de una sonda
- Un motor que consume aceite y lo quema por el escape.
- Una junta de culata que deja pasar refrigerante.
- Muchos meses con una mezcla mal ajustada por otra avería.
- Golpes en los bajos que dañan el cable o el conector.
Los trayectos largos y regulares, como los de quien entra cada día a Madrid por la A-5 o rodea por la M-50, no la castigan; al contrario, la mantienen caliente y limpia. Los recorridos muy cortos, en cambio, hacen que pase más tiempo fría, que es cuando menos precisa es.
Sonda trasera y aviso de catalizador
Un caso frecuente es el aviso de baja eficiencia del catalizador. Antes de pensar en un catalizador nuevo, comprobamos la sonda posterior. Si está envejecida, puede hacer creer a la centralita que el catalizador no funciona. Al revés también pasa: un catalizador realmente agotado con una sonda perfecta. La lectura de ambas sondas a la vez nos dice cuál es el caso. Puedes ver más en la ficha de catalizador.
Después del cambio
Una vez montada la sonda nueva, el motor necesita unos kilómetros para reajustar sus correcciones de mezcla. Por eso hacemos una prueba de conducción y volvemos a mirar los valores antes de entregar el coche. Te recomendamos que no lo pases por la ITV el mismo día, sino tras unos días de uso normal. Si notas que el consumo baja en los siguientes depósitos, es buena señal de que la sonda antigua estaba realmente agotada.
Para que le echemos un vistazo a tu coche, escríbenos desde contacto.